Atizapán, Estado de México.- Para
ingresar a alguno de los 19 fraccionamientos de Zona Esmeralda, en
Atizapán, los ciudadanos deben pasar al menos por cuatro filtros.En los accesos a Condado de Sayavedra hay al menos seis guardias de seguridad vigilando.
Este fraccionamiento cuenta además con un lector del flujo sanguíneo que concentra el registro de la distribución anatómica de las venas de la mano de cada trabajador.
Además, sus pertenencias son revisadas diariamente antes de entrar a la zona residencial.
Quien no está registrado, debe precisar el motivo de su ingreso y el domicilio al que se dirige; el vecino que lo recibirá debe dar aviso a los guardias para que permitan su acceso.
"No dejan pasar a cualquiera, la verdad es que, si no sabes a dónde vas exactamente, pues no te dejan, y tienen razón, ¿para qué quieres entrar?", explicó José Serrano, uno de los mil 600 empleados registrados en el lector de este residencial.
En algunos fraccionamientos de Zona Esmeralda, los visitantes deben pasar por lectores electrónicos de identificaciones e inspecciones vehiculares, mientras que son grabados por cámaras de videovigilancia.
Quienes no son residentes tardan de entre 3 y 5 minutos para pasar todos los filtros.
"Me parece exagerado, la verdad; alarma ver a los guardias, sí te llega a la cabeza la pregunta de quién vive ahí, que tienen tan resguardado", expresó Victoria Solís, una empleada de Lomas de Vallescondido.
Contrasta seguridad con la de juzgados
A diferencia de lo que ocurre en residenciales de Zona Esmeralda, en Atizapán, entrar a edificios de seguridad pública como los juzgados de Texcoco, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Ecatepec y Chalco toma apenas un par de minutos.
Los interesados en acudir a audiencias o realizar trámites en esas oficinas sólo deben pasar sus pertenencias a través de un detector de metales y anotarse en una hoja.
En los juzgados de control en el Distrito Judicial de Tlalnepantla, en Barrientos, el proceso de acceso para los empleados del lugar o quienes acuden a audiencias tarda hasta menos de un minuto.
En algunos casos, cuando los empleados ya identifican a los asistentes, ni siquiera les piden que pasen sus pertenencias por el detector.
"Uno va identificando quién entra, además, no hay problema, porque, aunque sí hay gente de alta peligrosidad, están en las burbujas de seguridad y no importa qué personas entren", explicó un guardia del juzgado de Barrientos, quien pidió el anonimato.
En los juzgados penales, ni siquiera hay detectores de metales.
A diferencia de lo que ocurre en residenciales de Zona Esmeralda, en Atizapán, entrar a edificios de seguridad pública como los juzgados de Texcoco, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Ecatepec y Chalco toma apenas un par de minutos.
Los interesados en acudir a audiencias o realizar trámites en esas oficinas sólo deben pasar sus pertenencias a través de un detector de metales y anotarse en una hoja.
En los juzgados de control en el Distrito Judicial de Tlalnepantla, en Barrientos, el proceso de acceso para los empleados del lugar o quienes acuden a audiencias tarda hasta menos de un minuto.
En algunos casos, cuando los empleados ya identifican a los asistentes, ni siquiera les piden que pasen sus pertenencias por el detector.
"Uno va identificando quién entra, además, no hay problema, porque, aunque sí hay gente de alta peligrosidad, están en las burbujas de seguridad y no importa qué personas entren", explicó un guardia del juzgado de Barrientos, quien pidió el anonimato.
En los juzgados penales, ni siquiera hay detectores de metales.
*Fuente: Reforma
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