Después de todo lo acontecido desde que se iniciaron las campañas para las elecciones presidenciales en México se han presentado una serie de información a borbotones; desde los malos manejos, fraudes, unos acusando a otros de ladrones y deshonestos. Y lo que cerró con broche de oro fueron los escándalos de compra de voto por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Lo que me parece interesante de esto es que al final de todo, los culpables fueron los que vendieron su voto y los mexicanos teminamos odiando hasta el vecino, pero la realidad debe ser vista desde otra perspectiva más allá de las propias entrañas.
Si sólo el 30% y cacho fue la mayoría de un 60% que fue a votar, en dónde está la democracia, esa es mi pregunta. Una democracias, creo, deber medirse de un 100 por ciento. A pesar de eso, el IFE nos quizo hacer pensar que la mayoía había elegido y que si se vendiero no hay remedio pues todos los partidos ofrecieron los mismo beneficios: "todos lo hacen".Eso lo afirmó un comunicado publicado por el Tribunal en su página. Entonces ahí es donde nos pusieron en una guerra ciudadana que no terminará y que dejará resentimientos profundos entre los pobladores.
Al estar las aguas calmadas ya que se hizo oficial el gane de Peña como presidente de México, entonces ahí es cuando todo el escándalo de la compra de votos sólo le explota a la población en las manos. Puesto que no hay más culpables que los que se vendieron. Me pregunto, si el IFE es un organo "tan robusto", como dice su anuncio que trata de darle la credibilidad de la que carece, cómo se le escapan este tipo de pequeñeces.
No debemos odiarnos, tal vez habrá gente que cree que el dinero lo es todo y que puede vender su dignidad o libertad por ello. Sin embargo, no son tan poderosos como para que por su culpa un país tenga elecciones manipuladas.
Las naciones giran al rededor de los caprichos de los poderoso y de la riqueza. Lo que llamamos democracia es tan sólo una pantalla para validar "la legalidad" y "utilidad" de las instancias gubernamentales que están lejos de buscar el bienestar social.